A propósito de la festejo de los Días de Prado, también celebramos un año del renacimiento de nuestro joven amigo, Yeison Correa, director de Rembrandt, Arte y Suministros, entidad ubicada en el barrio Prado. Aquí nos comparte un texto íntimo que escribió para alabar el milagro de vivir, después de un tener grave accidente que lo enfrentó con la muerte.
Por: Yeison Correa Castrillón
Y entonces desperté. Regresé de ese viaje mágico, loco y confuso… No recuerdo el camino… Muchas personas me rodeaban, algunas conocidas, y de otras no estaba seguro. Muchos rostros me observaban: rostros de cansancio, de preocupación, de miedo, de amor, de esperanza, de incertidumbre y todos murmuraban…
Yo aun no sabía qué estaba pasando, ni dónde me encontraba; algunas veces creía que estaba en un pueblo de Córdoba, otras que estaba en la zona rosa de Medellín, o en un barrio secreto u oculto que nadie sabía hallarlo, y sin embargo, todos me encontraban. No sabía cómo lo hacían, ni quien les decía; me desconcertaba el hecho de que supieran siempre dónde estaba…
Pasaron semanas. Cada día tenía viajes , experiencias, sensaciones diferentes; el trabajo y las actividades me agobiaban y la confusión era el pan de cada día.
Luego me di cuenta de que estaba enyesado pies y manos, y no podía caminar, pero a las horas,o inclusive en minutos, lo olvidaba y continuaba con mis viajes, mis tareas y ocupaciones laborales.
Habitaba en un colchón de 100 por 190, colocado en el piso para prevenir mis intentos de pararme ycomo no era consciente de mis yesos, ni de mis fracturas ,en ocasiones, era amarrado.
Mi familia y amigos fueron víctimas de mi locura; vivieron, sintieron, sufrieron y lucharon por mi… y yo en mi propia lucha…
Entonces, mi vida tiene un punto cero;y no es el día de mi nacimiento, es el día de mi renacer, es el día que fui tocado por Dios, regañado por Dios y perdonado por Dios…
Ahora mis sentires, actuares y saberes son diferentes; mi manera de asumir y ver el mundo ha cambiado, mi espíritu ha cambiado, mi ser ha cambiado.
Tuve 27 fracturas: los dos fémures, las dos tibias y los dos antebrazos partidos, entre otras… Un golpe en la cabeza, que me generó un coagulo de sangre en el cerebro y como resultado tres meses loco…
Esa es la historia que cambió mi vida yme dejó cantidad de enseñanzas…
Dios me dio una segunda oportunidad, y acá estoy, aprovechándola…